EDUCAR A TRAVÉS DE LA DISCIPLINA POSITIVA

 

EDUCAR A TRAVÉS DE LA DISCIPLINA POSITIVA

La disciplina positiva, desarrollada por los psicólogos expertos en educación Alfred Adler y Rudolf Dreikurs, nace como un modelo educativo alternativo a los antiguos modelos autoritarios o excesivamente permisivos; con el lema “firme y amable” propone hacer un cambio para la sociedad partiendo de educar a los niños desde el respeto, el afecto, la colaboración y la comprensión sin dejar de lado la firmeza.

Las estrategias que plantea la disciplina positiva se basan en el desarrollo y funcionamiento cerebral del niño; implica técnicas que buscan la complicidad y la comprensión de sus necesidades y a su vez ayuda a que los padres conozcan nuevas herramientas y puedan aplicarlas, de manera que sean de ayuda en el desafío constante de educar.


A continuación, para conocer un poco más acerca de la propuesta, se comparten los 5 principios fundamentales de la disciplina positiva:

  1. Respeto mutuo:

Conocer y respetar las etapas del desarrollo de los niños y sus necesidades permite intervenir de una manera más adecuada ante posibles comportamientos no deseados. Debemos recordar que los adultos corroboran la firmeza al educar a través del respeto y esto a su vez fomenta que los niños los respeten como padres, cimentando el pilar de una buena educación. 


  1. Aprender de los errores:

Los errores representan una gran oportunidad para educar y la disciplina positiva aprovecha estos acontecimientos para buscar las razones que hacen que los niños actúen de cierta manera y trabajar sobre estas, en lugar de sancionar o pretender cambiar solo el comportamiento sin ir más allá. 


  1. Sin castigos:

La disciplina positiva se enfoca en soluciones en vez de castigos, buscar generar reflexión sobre la situación y sus posibles consecuencias que pueden tener tanto en uno mismo como en los demás, sin ser punitiva ni permisiva. Los castigos, a pesar de que puedan parecer efectivos a corto plazo, tienen múltiples consecuencias negativas a largo plazo, por lo que no son recomendables.



  1. Comunicación efectiva: 

Para la disciplina positiva es muy importante la conexión entre padres e hijos, de manera que a partir de esa base de respeto, atención, empatía, comprensión y entendimiento se genere la confianza en los hijos para que puedan aprender a hablar de sus sentimientos y a su vez adquieran habilidades sociales que les permitan resolver problemas y comunicarse adecuadamente. 


  1. Alentar, en lugar de alabar:

Alentar, poner atención al esfuerzo y a la mejoría, en vez de restringirlo solo al éxito fortalece la autoestima, estimula la superación y deja la importante lección de que cada pequeño paso es importante y debe ser valorado, así como que las cosas no se deben hacer solo por un premio o recompensa sino por uno mismo.



Después de este primer acercamiento hacia la disciplina positiva, es importante resaltar también los beneficios que tiene tanto para el desarrollo del niño como para los adultos a cargo de su educación. Entre ellos podemos encontrar:

  • Contribuye al desarrollo de una sana autoestima y favorece la gestión de las propias emociones.

  • Ayuda a que se desarrolle el sentido de responsabilidad al entender que sus actos tienen consecuencias.

  • Favorece la comprensión y el compromiso con las normas.

  • Fortalece el vínculo afectivo entre el niño y el adulto.

  • Fomenta la adquisición de habilidades importantes y valiosas para la vida.

  • Contribuye al desarrollo de su independencia.

  • Los padres logran una mayor comprensión de sus hijos y aumenta su capacidad para manejar situaciones.


A continuación se comparten algunas pautas para empezar a poner en práctica la disciplina positiva en casa:

  1. Establecer ciertas normas o reglas en consenso con tu hijo:

Es conveniente hacerlo entre todos a modo de objetivos comunes u ofrecer alternativas para lograr un mayor compromiso. Todo ello sin caer en la permisividad, se trata de lograr el equilibrio entre firmeza y amabilidad, siempre respetando los límites y normas. 


  1. Utilizar el diálogo: 

Hablar con frases amables y respetuosas aunque firmes, que hagan notar el interés por ayudarlo y entenderlo, permitiéndole explorar las consecuencias de sus decisiones. 


  1. Criticar la acción sin hacerlo sentir culpable:

Evitar calificarlo cuestionando su valor como persona sino dirigirlo al comportamiento siempre buscando generar reflexión para evitar que continúe cometiendo el error en futuras ocasiones.


  1. Conviértete en su modelo a seguir:

El ejemplo es una de las mejores técnicas dentro de la disciplina positiva. Los niños imitan lo que ven, por lo que ha de haber coherencia entre lo que se dice y se hace. 





La disciplina ha de ser un medio para el desarrollo sano y feliz de los pequeños, un camino para enseñarles a ser autónomos y responsables, que no perjudique su autoestima y no provoque reacciones negativas.



Referencias:

  • Bilbao, Alvaro (2022). ¿Qué es la educación en positivo y por qué es buena para ti y tus hijos? Recuperado de: https://alvarobilbao.com/que-es-la-disciplina-positiva-y-por-que-es-buena-para-ti-y-tus-hijos

  • Redacción Doctorakí (2020). Claves para educar siguiendo la disciplina positiva. Recuperado de: https://www.doctoraki.com/blog/bienestar-y-salud/claves-para-educar-a-los-ninos-con-disciplina-positiva/

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